Un olor a podredumbre emana de los vestigios del techo del baño. El doble techo se habia retirado en parte dejando a la luz un laberinto de tuberias y maderas podridas.
"Pero aún podeis ducharos", habia dicho George, el encargado de noche, sin apartar los ojos del rincón de la televisión.
No era un olor extraño, al menos despues de unos minutos. Con el agua caliente en tu rostro hasta podias imaginar su ausencia. Me recordaba de otros malos momentos en otras ciudades no demasiado distintas a esta, con chicas no demasiado diferentes. Tumbado con las piernas temblorosas y las paredes dando vueltas alrededor, con miedo a abrir la ventana por si saltar vuelve a parecerme algo pausible.
Amsterdam era la misma. Esta vez, recién cumplidos los treinta, las putas de las ventanas parecen más amigas y menos diosas. En los show de sexo en vivo admiro las arrugas en los ojos de la actriz mientras su boca trabaja y mis ojos intentan captar, ignorados , su mirada abstracta. Los sex shop dejan de tener encanto, pero las encargadas despiertan en mi fantasias nuevas.
Hacia casi una hora que habian dejado el cofee shop, el expresso y el spacecake con su sabor melancólico a un hogar lejano en España, a pasteles y tartas hechos con más amor y menos intringulis. Los holandeses lo llaman gezelig, cuando un lugar es tan acogedor que no quieres dejarlo nunca. Invita a ser social, a interesarse y a amar. Pero lo habian dejado cuando habian empezado a sentir el mareo de la marihuana, o lo que sea que hayan puesto en ese pastel.
En lo mas hondo, todo lo que el desea es que esa hierba, o droga, o como quiera que lo llame cada uno desde su propia perspectiva y experiencia, que la liberara de su caparazón helado, que hablaran de sus emociones y que despues pudiera entregarse totalmente sin tabues, sin barreras morales, que pudieran depravarse juntos y vivir la experiencia sin limites artificiales. Como animales.
Claro que como suele pasar todo ha cambiado en unos minutos. En ese tiempo ha estado acosado por pensamientos asesinos que quieren acabar con la poca estabilidad mental que le queda. En esos pocos minutos que parecen horas, porque algo en esa droga ha afectado la forma de percibir el tiempo, la forma de percibir el tiempo, y las palabras han empezado a repetirse porque ha perdido la capacidad de recordar que pensamiento es nuevo y cual ha sido ya pensado. Algunas de estas frases le producen ataques de pánico, como descubrir que de repente ya no puede pensar en inglés, y después, que ya no puede pensar en castellano, y solo después de que su corazon dejara de latir a mil por hora y de que sus poros empezaran a sudar tal que despues de una hora de ejercicio, solo cuando ya ha conseguido controlar su cuerpo de nuevo, recuerda que realmente para pensar no hace falta hablar ningun idioma, los pensamientos son conceptos abstractos que solo despues de mucho esfuerzo intelectual conseguimos expresar malamente con toscas palabras. Hasta los animales pueden pensar.
Y aunque le es un gran esfuerzo consigue extender un brazo al otro lado de la cama, y meter sus dedos por debajo de la camiseta de ella, que tambien ha dejado de hablar y de moverse. Cuando sus dedos se cuelan por debajo del sujetador y se cierran alrededor de su pecho sin ninguna delicadeza, por ese temblor en las manos que no puede parar, solo entonces comprueba que respira, y no sabe si esta sufriendo el acoso de si misma como él o está dormida. Y la posibilidad de estar solo con su yo asesino, sin nadie que le salve, vuelve a causarle otro ataque de pánico. Tienen cierta regularidad, piensa, si los reconozco a tiempo quizás pueda sobrevivir.
No quiere saber que hora es y aun no esta convencido de que su otro yo le haya dejado en paz. Aún tiene miedo a dormirse, miedo a morir, miedo a no vivir.
Si fuera otro pensaría que la droga esa me ha hecho cobarde. Si fuera otro.